Tuesday, March 13, 2007

Ryszard kapuscinski: Humilde Inmortal








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Ahí estaba, en un camión destartalado recorriendo el tramo más largo, aquel que podría destemplar el delgado hilo de su existencia, pero no es la primera vez: cubrió 27 revoluciones y estuvo de testigo en combates étnicos y formales; sobre su cabeza las balas han silbado su nombre varias veces y ahora, escasos kilómetros de vía rural en los oscuros cristales de la noche africana, lo separan de los asaltantes de ruta, que podrían prenderle fuego sin ningun reparo. Hasta enero de este año, la muerte había pasado sin tocarlo.






Kapuscinski, humano y periodística



En la cabina del camión y en otros viajes aún más difíciles, como el del hambre y la sed prolongados sin destino, la epidemia, o los áridos minutos que lo eclipsan todo cuando uno es condenado al fusilamiento para él fueron cuatro sesiones ftustradas-, se autorretrata Ryszard Kapuscinski como un hombre sencillo, que desdeñó a los sueños importados de la tanda comercial o a las costumbres del periodista-comerciante – sin consideración alguna, sólo gore y rapidez-, para ofrendar sus días y sentidos al sano oficio del paseante, que no se cansa de escuchar, mirar, disfrazarse y convivir con la gente común, sobretodo aquellos que llevan los pies sepultos en la humillación y tantas carencias.

El se abocó a describir la historia del Tercer Mundo – de realidad dolida, como su infancia y la muerte de su padre, los correríos de la ciudad que los albergaba y se caía a pedazos en plena guerra y su tres veces destruida Varsovia-, reunirla, analizarla y contarla al resto del mundo: 18 años de investigación participante en el África y pudo exponer sus nudos sociológicos y dramas político- tribales, comisiones y estancias prolongadas durante el resto de su vida desde sus veinte, hacia el medio oriente y las Américas.

Un estudioso de la historia, apasionado narrador y poeta, con más fe en la propia lectura de las tendencias artísticas que en los discursos políticos, se armó con los viejos artificios de los cronistas de antaño- a fuerza de la necesidad porque todos los periodistas polacos habían muerto en la segunda guerra-, para decirnos de manera punzante pero sutil, que el mundo estaba enfermo y se necesitaban más hombres.




La suya fue una entrega plena al periodismo altruista, en donde el servir de testigo y narrador para las personas es el principal insumo: la nota – el reportear situaciones superficiales- es dejada de lado y sobre ella toman poder las voces de las fuentes. Si uno se entrega a ellas y las escucha, apunta el periodista polaco, puede descifrar los mecanismos de amplificación de dicho sonido y descubrir el corpus mecánico que mueve a la sociedad. Luego, la nota podrá regresar, si es que valía la pena, pero transformada en un reportaje magnánimo, de corte ensayístico, con ribetes de vida personal y el aliento extasiado del cronista. La mayor parte de sus libros fueron escritos bajo esa estructura: abrir el discurso desde la ubicación física y las historias mínimas, hasta los procesos macrosociales como las guerras y revoluciones. Así se escribieron El Sha, Imperio y Ébano, algunos de sus libros más representativos, de invaluable calidad periodística y literaria. Los premios que aparecieron después- Príncipe de Asturias (2003), Elsa Morante (2005)- -, resultaron para él adornos inútiles:”A mí los grandes logros no me quitan el sueño. Yo soy feliz tomado café, conversando, leyendo poesía, dando un paseo



Las guerras

El gran maestro no fue cubrir en Irak, no le interesó. No me interesan ese tipo de cobertura que depende sólo de los boletines del Estado mayor – confesaba para esa un periodista mexicano, hacia el año 2002-, así no hay periodismo posible, no hay forma de saber sobre el terreno, en qué medida información refleja o no la realidad. Hoy por hoy en las guerras no hay paises enfrentados sino milicianos de grupos particulares, difíciles de disinguir y delmitar pues mutan, desaparecen o cambian de lineamiento, además, los campos de batalla practicamente no existen y la guerra se maneja con ejercitos menores desde paneles electrónicos y salas de comando, a la que se les restringe el acceso: no hay escenario para la inmersión y el contacto con los soldados, no hay historia que ensamblar sino el compilado de CNN, refinado y sensurado – apto para toda la familia- según el cual, casi no hay vicitmas. Para él incluso han perdido sentido heróico y el mundo entero se encuentra en un estado indefinible por los términos que conocíamos, pero si le aplicacamos a la historia – comentaba en uno de sus seminarios, hacia el 2004- las categorias que hemos idedo para el arte, quiza lograriamos desentrañarla mejor y tendríamos instrumentos de análisis menos obsoletos.


Final

Su estudio en Varsovia, es el último de sus refugios. Ordena sus textos mientras espera el 23 de enero. Recibe el día de la comisión hechado en su cama a sus 74 años, le espera otro de esos viajes límite: ha sido tocado por una enfermdad fulminante y debe regresar. El prefiere quedarse, con los suyos, los sencillos. Nos dejarrá dos frases: “Para ser periodista hay que ser buena persona ante todo y por favor, no me digan maestro, llámenme Ryszard”.

Saturday, January 06, 2007

Jorge Vigil: Onirismo en el nombre del lápiz


Fragmento del poemario "Hombres de agua"

(texto negro sobre negro)



Piel de alta mar…


…I…


Tus días y noches giraban lentamente,
Interminables
como los espejos de plata y sal
que trae la marea



…II…



Antes que tus ojos conocieran el blanco del inicio, sólo fuiste agua:
Ella te hizo silente y ciego,
pero lo escuchas todo y huyes de la estridencia
mientras tu piel de alta mar cubre
todas las orillas del mundo.




...III...


Cuando el viaje satura tus fuerzas,
sueles quedarte quieto en algún rincón oscuro,
para descansar tus brazos lánguidos
y esconderte
como un nudo de espaldas.




…IV…


Mueves apenas tu brazo y el nudo queda deshecho.
Una diminuta ola te lleva en un viaje relámpago
Tu piel de mar terminará suspendida
en ambos extremos de las últimas líneas,
aquellas que son casi imperceptibles,
donde los sonidos llegan delgados, finísimos
momentos antes de fenecer mudos



…Matanza…


…I…


Serás rodeado por espaldas de agua
ellas ahogarán todos y cada uno de tus días
con dos gotas fúnebres de blanco sobre blanco.

Luego sólo podrás escuchar.
Todos los mundos que conociste o devoraste mientras dormías
prensarán tu piel de alta mar y ella quedará seca, por siempre.
Te convertirás en un difunto hombre de tierra.


…II…


Un cadáver sobre orillas extrañas.
Pronto las primeras puntadas de aire tibio
dejarán sobre tus cuencas halos de sombra
y romperás cada uno de tus dedos
cuando trences finas hebras
del mismo viento indomable

Fragmento del poemario "De técnica mixta"

(texto negro sobre negro)
Música para ratones:

Cinco nocturnos en mi menor


I
Luz de candelabro.

Una delicada llama de ámbar
evoca rumores del claro-oscuro
Ente sombras, dos amantes amordazan sus ojos, como jugando al cíclope.
Luego un beso.
Se entregan sumisos al sacro rito de las decapitaciones

II
Ocaso

La tarde es cielo de canela al fuego:
Luces de naranja psicodelia pintan con detalle tus hombros moteados.
Un sonoro tenue me re-inventa en un abrazo infinito.
Reímos.

De repente tu rostro se tiñe de jazz caramelo:
Párpados coquetos esperan impacientes una sorpresa.


III
Piel al claro oscuro

Las últimas luces
Un portal de naranja encendido se ha cerrado
Entre sombras la noche es un juego de espejos
y tu piel ceniza es daguerrotipo de un cielo estrellado:
pequeñas pequitas trazan a clave baja,
una frágil cartografía de cuerpo
donde dejaré empeñados mis ojos.

IV
El acto.

Horas de luz estéril:
el tenebrismo ha creado bosques errantes sobre las paredes

Tu piel ceniza es casi invisible.
Entre nocturnos y respiraciones
Una espalada moteada me canta a voces de fantasía verde.

Ojos habladores me han regalado un guiño pardo y punzante,
como las marcas de un río salvaje.
Caes sedada en las sábanas.



V
Desde las sombras

Amanece.
Los cielos púrpura de la mañana han de tomarme,
ahogarán mis pupilas con ficciones tuyas y
sutiles trazos de cuerpo sobre cuerpo.

Delgados haces de luz
componen para mi ojos y espaldas nuevas.

Despierta:
Mis manos frías hacen música para ti.
As